eñarol hizo su tarea en casa, goleó por 4-0 a un endeble equipo de The Strongest que dentro de una semana debe ser una máquina de hacer goles para poder conseguir la hazaña, algo que parece una misión imposible por el pobre rendimiento que mostró el plantel boliviano.

Lo de los atigrados fue una vergüenza en el campo de juego. Un equipo sin planificación y con su técnico titular en Miami.
Un equipo uruguayo agresivo desde el primer minuto y con un estadio que no paraba de gritar, fueron suficientes para asustar al plantel boliviano que en los primeros tres minutos de juego no la vio a la pelota, sólo fue un adelanto de lo que pasó después.
A los 8 minutos hubo un pase retrasado de Jaime Báez para Leonardo Fernandez, que con remate bajo marcó el primero de la noche.
Jeyson Chura no hacía pie como marcador por la banda izquierda, por la derecha pasaba lo mismo con maximiliano Caire, el Tigre la pasaba mal.
En el primer cuarto de hora llegó otro tiro cruzado al área y Maximiliano Silvera tuvo que puntearla para el segundo.
Los charrúas bajaron un poco la intensidad, aunque en realidad fue una trampa para que los atigrados salgan de su campo. En otra jugada rápida Báez encontró mal parada a la defensa rival y concretro el tercero a diez minutos del final de la primera parte.
Fernández deja atrás a Chura en el partido que se jugó en Montevideo. Foto: Peñarol
¿Y el Tigre?, ningúin ataque sobre la portería del elenco local. Triverio, Amoroso y Ayarza deambulaban en la cancha. Cuéllar no sabía que ocurría, por la televisión se lo vio asustadio ante lo que pasaba. En el banco Juan Rescalvo no paraba de mirar su reloj para que acabe esta etapa.
Segundo tiempo
Se rearmó mejor The Strongest para el segundo tiempo, especialmente para evitar cometer los errores que tuvo en la parte inicial e impedir más goles que le compliquen para la revancha de la próxima semana.
Pero las malas noticias continuaron para el Tigre ya que Jaime Arrascaita tuvo que dejar el campo de juego por lesión.
A los 15 minutos, Viscarra evitó que su valla caiga por cuarta ocasión al desviar un potente tiro libre de Fernández.
En una serie de rebotes en el área chica, Facundo Batista convirtió el cuarto de la noche con una revisión del VAR que corroboró el tanto de los uruguayos.
Tal como pasó en el primer tiempo, los jugadores del Tigre no veían la hora de que acabe el partido, en una noche para el olvido y en una llave que parece estar definida a favor de Peñarol, a no ser que ocurra uno de esos accidentes que pasan muy de vez en cuando en el fútbol.
